| 18 Mayo 2010
La riqueza y diversidad de sus recursos es tal que está considerado como uno de los ecosistemas faunísticos más importantes de Europa, albergando tres Zonas de Especial Protección para las Aves (Embalse de Orellana, Sierra de la Moraleja y La Serena-Sierra de Tiros) y numerosas Lugares de Interés Comunitario (LIC) dentro de la Red Natura 2000.
Un Medio Ambiente casi intacto, en muchas ocasiones gracias al uso racional del hombre por su entorno, nos sorprende con un sinfín de colores en sus paisajes, de olores en sus campos y del canto de su avifauna que convierten a La Serena en un "paraíso" para los amantes de la Naturaleza. Cuatro biotopos vertebran un territorio cargado de posibilidades que sorprende a cada instante: Sierras, Dehesas, Humedales y Zona Estepária.
La Serena es un paraíso para el turismo ornitológico y los amantes de la naturaleza en general. Te proponemos desde el estudio y observación de la fauna hasta un "safari fotográfico'', todo desde la óptica de conservación y protección del medio natural.
Sierras
Las sierras, con altitudes entre los 500 y 1.000 m, aún hoy conservan su gran diversidad natural prácticamente intacta. Arbustos como el enebro, instalado en cualquier grieta; especies como el cantueso, las jaras, los brezos, los madroños, tan representativos de este biotopo, nos hacen asombrarnos de la belleza natural que nos rodea.
Mamíferos como la musaraña, aves de todos los tamaños: avión roquero, chova piquirroja, cigüeña negra, águila real y perdicera, buitre común, alimoche,... Tras sus siluetas en vuelo, podemos ver pinturas esquemáticas de la Edad del Bronce en las innumerables cuevas que allí se encuentran al abrigo de la espesura.
Dehesas
"REAL DEHESA DE LA SERENA''. El título le fue otorgado el 17 de Septiembre de 1734. La importancia de este bosque aclarado como recurso natural, económico y social es hoy incalculable.
Las encinas crean suelo fértil, regulan el microclima y evitan la erosión. Las copas de los árboles, sus troncos y ramas, albergan a más de 50 especies de aves; sus frutos sirven de alimento a herbívoros como el ciervo o el simpático lirón careto y a las emblemáticas grullas, que cada año visitan estos parajes con toda la majestuosidad que les caracteriza.
Los valores naturales que abriga y coexisten en la dehesa, la hacen merecedora de un lugar destacado dentro de los biotopos del bosque y matorral mediterráneo.
Estepa y campos cerealísticos
Las estepas ibéricas tienen su máxima representación en La Serena, con una extensión cercana a las 100.000 H.
El maravilloso marco que ofrece este amplio e inigualable, lleno de abundantes valores naturales, multitud de regatos, parajes insólitos y ricas tonalidades. Es el biotopo más emblemático de esta zona y su importancia va más allá de nuestras fronteras.
Las posibilidades que ofrece son inmensas, pero sin duda lo más sorprendente es poder observar diez de las treinta y cinco especies nidificantes incluidas en la Lista Roja de los Vertebrados de España: cigüeña común, aguilucho cenizo, cernícalo primilla, avutarda, sisón, alcaraván, ortega, ganga, canastera y carraca.
Por si esto fuera poco, constituye una de las principales reservas de invernada de aves tan importantes como la bisbita común, avefría, chorlito dorado y grulla común.
Humedales
La desnudez del espacio en la estepa nos hace concebir una idea equivocada de la realidad. Frente a la imagen de aridez se contraponen las 23.000 hectáreas cubiertas por el agua, más de 300 kilómetros de red fluvial, una media de 3.000 hectómetros de agua embalsada y más de 1.500 kilómetros de costa interior.
Esta imagen refrescante y llena de vida es consecuencia de la existencia de tres grandes embalses: Orellana, Zújar y La Serena, el primero sobre el Río Guadiana, y los otros dos sobre el Río Zújar.
En este contexto, la fauna piscícola es rica y abundante en especies autóctonas como la carpa y la pardilla, etc.; y alóctonas como el black bass, que hacen las delicias de los amantes de la pesca.
Los amantes de la ornitología encuentran aquí, además de innumerables especies de patos y ánades, garzas real e imperial, martinete, martín pescador, garcillas y garcetas, archibebes, andarríos, somormujos, etc.; algunas joyas como el águila pescadora o el cormorán grande.
Buena muestra de esta riqueza ha sido reconocida con la inclusión del Embalse de Orellana en la Red de Áreas Húmedas de Importancia Internacional (Convenio de Ramsar).




