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Obras de Teatro

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En lo que se refiere a las representaciones teatrales, la comarca de Los Pedroches se caracteriza por una variada y excepcional oferta teatral, que se desarrolla tanto en municipios concretos, como El Viso, Alcaracejos, Hinojosa del Duque y Belalcázar, como de carácter comarcal, a través de las Muestras de teatro clásico que se celebran de forma anual.

Las Muestras de Teatro Clásico se han consolidado como uno de los eventos culturales más populares y significativos de cuantos se celebran en el norte de la provincia de Córdoba.

Las Muestras de Teatro Clásico suponen una actividad cultural de gran importancia, debido a la calidad que se le da tanto en la organización como en los detalles de la puesta en escena: escenarios naturales, obras de famosos escritores de la literatura universal, o la posibilidad de dar a conocer al visitante los diversos municipios en los que se desarrolla, ya que además, su peculiaridad radica en la rotación de las localidades en las que se representan las obras de teatro.

La Vaquera de la Finojosa

El teatro popular La Vaquera de la Finojosa recoge las manifestaciones y tradiciones de los habitantes de esta localidad. La mencionada representación, forma parte, del patrimonio etnográfico popular andaluz como actividad que alberga o constituye una forma relevante de expresión de la cultura y modos de vida propios del pueblo andaluz, y más concretamente del hinojoseño, ya que en ella quedan recogidas una serie de prácticas, saberes y expresiones culturales mantenidas durante siglos por los habitantes de Hinojosa del Duque como depositarios de un legado histórico propio. Así, la representación de la Vaquera de la Finojosa recoge tradiciones culturales como canciones populares, el lenguaje de la localidad, la presencia de platos autóctonos de su gastronomía, pasajes de su pasado histórico, oficios artesanales que aún perviven en el municipio y elementos de su folklore más arraigado.

La Plaza de la Catedral se transforma en un inusual escenario, vivo y ensoñador, en el que casi doscientos habitantes de Hinojosa del Duque, dan vida a la obra. Todo ello escenificado en un impresionante marco de granito, la iglesia de San Juan Bautista, popularmente conocida como Catedral de la Sierra, situada en la plaza del mismo nombre, y que constituye el edificio más monumental del norte de Córdoba, siendo declarado Monumento Histórico Artístico de carácter Nacional el 5 de febrero de 1981, y cuya fachada se convierte en el telón de fondo ideal para la puesta en escena de la obra La Vaquera de la Finojosa. No existe un escenario más apropiado y natural para representar la obra, ya que el entorno monumental del enclave, como lujoso telón de piedra, supone redondear el esfuerzo de los vecinos a la hora de poner en escena este Retablo Popular.

Las representaciones de La Vaquera de la Finojosa se han convertido en un elemento de suma importancia para la revalorización y conservación del patrimonio histórico de la localidad, que ha conocido de esta forma nuevos usos, de la misma manera que se ha convertido en un reclamo turístico de primer orden y en un elemento fundamental en la promoción turística del propio municipio a raíz de la difusión y repercusión que en los medios de comunicación han tenido las representaciones teatrales llevadas a cabo hasta este momento.

El sector artesanal de la localidad es el encargado de elaborar una amplía gama de productos utilizados en la representación, como es el caso del vestuario, mobiliario, y otros elementos decorativos utilizados en la obra, que incluso en una de sus escenas, concretamente la del mercado, cuenta con la presencia de una representación de este colectivo que ante los atónitos ojos de los espectadores hacen surgir de sus manos una serie de creaciones vinculadas con la forma ancestral de vida de esta localidad, entre las que destacan el granito, la alfarería, la forja, escayola artística, etc, talleres que a su vez son depositarios de unas pautas de vida ancladas en lo más arraigado del pueblo.

Por todo ello, sin lugar a dudas, La Vaquera de la Finojosa ha sabido extraer y difundir los aspectos más notables del acervo cultural de Hinojosa del Duque, convirtiéndose la obra no sólo en un escaparate de todo lo mejor de un pueblo, sino también en un elemento primordial de difusión y, a la vez, de conservación de estos elementos de cultura popular. Las representaciones escenificadas hasta el momento se han convertido en un referente cultural del teatro popular a nivel andaluz y nacional habiendo sido galardonada con los premios “Mundo Teatro de Barcelona” y “Ciudadano” de Sevilla, algo que la ha consolidado definitivamente en el panorama nacional de las representaciones teatrales de carácter popular.

La obra se inicia, en su primera escena o proemio, con la llegada de la reina Isabel I de Castilla a Hinojosa del Duque, en cuya plaza es esperada por algunas autoridades y solamente dos vecinos, que informan a la reina de la representación que tendrá lugar al día siguiente, y que no es otra que la puesta en escena por parte de los vecinos de la llegada a la villa del Marqués de Santillana atraído por la belleza de una vaquera de la localidad. A continuación, con la reina como testigo y espectador, se inicia propiamente la obra, que arranca con la llegada del Marqués a la localidad, buscando posada. Tanto Iñigo López de Mendoza como su séquito entran en la plaza sobre monturas, teniendo lugar en esta escena el primer conflicto de la obra, que no es otro, que el que enfrenta al mayordomo del Marqués con el posadero de la Villa, la prepotencia del representante del noble contra el orgullo del vecino dueño de posada y sujeto sólo a su honor y voluntad como hombre libre. En su personaje aparece ya el comportamiento del pueblo y de La Vaquera con respecto al Marqués.

Tras la intervención del coro de mozas que conducen al ganado, en la siguiente escena, D. Iñigo dialoga con uno de los nobles que lo acompañan, Ricardo de Luna. Éste es el momento elegido por el autor Francisco Benítez, para a dar a conocer la figura de este noble a los espectadores, pues junto a algunos comentarios de sus aventuras políticas, también aparecen recogidos algunas de sus escarceos amorosos. Es precisamente en este intervalo donde F. Benítez da entrada a otras dos composiciones del Marqués de Santillana, concretamente a las serranas del Boxmediano y de Menga de Manzanares. Tras una nueva intervención de los coros, el Marqués encarga a su mayordomo la búsqueda de la vaquera que ha hecho prisionero su corazón en el camino hacia La Finojosa. La escena dota de un tono jocoso y alegre a la representación debido a los diversos avatares que sufre el mayordomo en su búsqueda, ya que se ve sujeto a las burlas y enfados de los vecinos.

Con posterioridad la escena se ve poblada de un coro de viejas mujeres que murmuran en sus diálogos sobre la inadecuada relación que mantiene la vaquera con el noble castellano, lo que da entrada al enfrentamiento de ésta con sus padres sobre su encuentro con D. Iñigo y las consecuencias de éste.

Uno de los momentos más emotivos de la obra se vive con el encuentro que mantienen los dos personajes principales de la obra, en el cuál el Marqués interroga a la vaquera sobre el sentido de uno de los párrafos del diálogo que mantuvieron en su primer encuentro y que aparece en la serranilla:

“Non es deseosa

de amar, ni lo espera,

aquesta vaquera

de la Finojosa”.

Al finalizar este encuentro, la obra retoma el tono alegre con la escena del mercado, donde un gran número de personajes, desde artesanos a vendedores de productos de la tierra, tienen su particular disputa con el mayordomo, convertido desde la primera escena en el “gracioso de la obra”. Para finalizar la representación, el Marqués acompañado de su cohorte de caballeros abandona Hinojosa, mientras que un coro de mozas se burla con sus cantos del triunfo de la vaquera sobre las pretensiones amorosas de D. Iñigo, el pueblo ha vencido de nuevo al poderoso.

La riqueza del vestuario, confeccionado igualmente en los talleres artesanales existentes en Hinojosa del Duque, unido a las composiciones musicales con aire medieval, compuesta por un cantautor local, e interpretadas en directo, y que acompañan el desarrollo de la obra, dota a las representaciones de un dinamismo difícilmente igualable, que convierten a la Plaza de la Catedral de Hinojosa en un alarde de espontaneidad y sugerencia que cautiva y conduce a los espectadores a la realidad del siglo XV.

Los coloquios de la Infancia de Jesús

Una de las costumbres más arraigadas y dispersas por España, son las representaciones teatrales de Navidad. Existen con justa fama en Galisteo (Cáceres), Terradillos de los Templarios (Palencia), Vianos (Albacete), Churra y Aledo en Murcia y en El Viso de Los Pedroches.

La mayoría de ellas están basados en el “Poema dramático: La Infancia de Nuestro Señor Jesuscristo, dividido en Diez Coloquios. Su autor Don Gaspar Fernández y Ávila, Colegial Teólogo del Sacro Monte de Granada, y cura más antiguo de la Iglesia Parroquial de la Villa de Colmenar, Diócesis de Málaga, lugar éste donde se imprime su primera edición.

Los Autos de Navidad se representaban en tres formas diferentes: Como ofrenda procesional en las iglesias y sus atrios, como entretenimiento palaciego y por último como actividad doctrinal. Fruto de esta labor pastoral surgieron las Cofradías del Niño Dios, cuyos estatutos datan del año 1606, que se creó con la obligación única de representar Autos de Navidad en la plaza del pueblo. Actividad que desde entonces no se ha dejado de hacer.

La desaparición de las Cofradías del niño Dios y de los Pastores, y la necesidad de suplirlas con una doctrina que narrara la Infancia de Jesús llevaron al cura de Colmenar a escribir su poema en 1784 que en las dos primeras ediciones contaba con Diez Obras o Coloquios y dos años más tarde, coincidiendo con la segunda edición, se le aumentaron dos más.

La idea original de Gaspar Fernández de Ávila, es que se recitara en los hogares, conventos e iglesias, pero pronto su poema fue sacado a las Calles y a los atrios de las Iglesias. Su divulgación fue ayudada por los predicadores Franciscanos del Sermón de Adviento que la utilizaron en sus misiones y fueron sus grandes animadores.

No existe ningún documento que hable de estas Cofradías en el Valle de Los Pedroches, aunque sí hay constancia de un teatro popular de la Sierra que se hacía en algunos pueblos y que permaneció oculto y volvió a tener vigencia a mediados del Siglo XIX, cuando en la “cultura del olivar” sirvió para animar las noches cortijeras en la época de recolección de aceituna. Conociendo estas obras como “Juegos de Cortijo”.

En definitiva, se trata de una manifestación sociocultural en la que interviene la práctica totalidad del pueblo de Alcaracejos, además de unas 130 personas en escena, con una antigüedad de varios siglos, basado en un texto extraído del libro “La infancia de Jesucristo”, poema dramático dividido en coloquios. De su adaptación se derivan las primeras representaciones que se llevaban a cabo en las casas de Alcaracejos desde el s.XIX, acudiendo vecinos y familiares a participar en dicha representación.

Actualmente, los Coloquios se representan en Alcaracejos cada cuatro años, siendo cuatro los que se desarrollan, que son el Coloquio de Los Pastores; el Coloquio de los Reyes con Herodes; el Coloquio de Jusepe y Rebeca, y por último, la adoración de Los Reyes.

Para su escenificación, se colocan varios escenarios en la plaza: un belén; un chozo y una candela para el diálogo pastoril; una candela mayor, dónde se prepararán migas con torreznos, que servirán para invitar al público tras la representación; un lugar para la rondalla y coral que amenizará el acto, y un amplio estrado para el Rey Herodes. También suele haber un corralillo para ovejas y puntos estratégicos donde se colocan a los pastorcillos y los angelitos que aparecen en la representación.

Hablamos, sin duda, ante un evento de carácter formativo, socio-cultural, religioso, significativo y original de los Pedroches, incluso de Córdoba, porque su trascendencia de origen histórico ha fortalecido muy bien los pilares en un pueblo como es éste, Alcaracejos, totalmente entregado a la tradición de representar “Los Coloquios de Jesús”.

El auto Sacramental de Los Reyes Magos.

El auto sacramental de los Reyes Mago, representado en la localidad de El Viso (Córdoba) declarado fiesta de interés Turístico Nacional en Andalucía, es representado cada cuatro años por vecinos de la localidad, en un número mayor de doscientos, entre actores, bailarines, cantantes y músicos, aunque se implica de una manera directa más o menos la práctica totalidad de la población viseña.

Esta iniciativa parte del Excmo. Ayuntamiento de El Viso, con el objeto de poner en valor y dar a conocer el patrimonio cultural del Auto Sacramental de los Reyes Magos. El motivo que más fundamente ésta decisión es que consideramos esta representación, un patrimonio no sólo de los viseños, sino de toda la provincia un patrimonio social cultural que contribuye a la consolidación de la identidad local por su capacidad para fomentar la participación ciudadana, la cohesión social y la creación cultural.

Declarada Fiesta de Interés Turístico de Andalucía en el año 1999, este acto cultural, representado desde tiempo inmemorial, se considera el más representativo de la cultura y tradiciones de El Viso. Aunque no se conservan datos escritos que indiquen desde cuando se celebra este evento, según manifestaciones emitidas por los más ancianos de la localidad, se indica que la celebración se remonta al año 1835 e incluso a fechas anteriores.

Por la complejidad en la organización del auto se creó hace 25 años aproximadamente, la Peña Cultural " Reyes Magos ", que actualmente se compone de 500 socios. Esta Peña se encarga de toda la preparación y desarrollo, así como parte de la financiación del mismo. La coral, creada igualmente en el seno de la Peña se encarga de componer e interpretar la música y villancicos del Auto Sacramental.

Así mismo, colabora, de forma considerable, el Ayuntamiento y otros organismos públicos y privados, sin olvidar, los propios vecinos de la localidad (público, personajes, trabajos voluntarios,...) sin los cuales no sería posible llevar a cabo todo el trabajo y buen desarrollo de la representación, y se constituyen en los verdaderos protagonistas.

El texto que actualmente se escenifica pertenece a la obra de Gaspar Fernández y Avila, párroco del Colmenar (Málaga). Se trata de un poema dramático denominada " Infancia de Jesús ", dividido en doce coloquios, del que no se conoce la fecha de su primera edición, aunque bien puede tratarse del Siglo XVI. Es una obra bastante extensa de la que se ha extraído lo que actualmente se representa.

En cuanto a los personajes, vecinos de la localidad, suelen exceder de la centena, incluyendo coro y grupo de danza. Entre los que más destacan podemos nombrar: la Virgen, San José, Herodes, los Reyes Magos, Jusepe, Rebeca, el Angel de la Espada, Centurión, Soldados.

En cuanto a la preparación del escenario, éste lo constituye la plaza del pueblo (1.800 m2 aproximadamente), entre los que se distribuye adecuadamente el decorado que compone la Representación del Auto: Palacio del Rey Herodes, Portal de Belén, Posadas, Majada de Pastores,... . Los materiales que se utilizan son muy variados, entre ellos: madera, paneles de corcho, hierro, tela, pintura, etc.

El Halcón y la Columna

La representación del Halcón y la Columna es una iniciativa teatral que permite la expresión dramática de los habitantes de esta localidad del norte de la provincia. Alrededor de 60 belalcazareños se adentrarán en el misterio y el descubrimiento de la historia de Belalcázar, a través de la vida de la Familia Condal.

La historia, escrita por Francisco Benítez y dirigida por Javier Osorio, comienza con la muerte del Maestre de la Orden de Alcántara, Gutierre de Sotomayor, primer señor de Gahete (Belalcázar) y comendador desde 1426. Tras destituir a su tío, Juan de Sotomayor, fue nombrado maestre, en 1432. A partir de entonces, se convirtió en uno de los principales nobles del reino, amplió sus tierras gracias a los favores de Juan II que le legó las tierras de Gahete e Hinojosa, creó el linaje de los Sotomayor y promocionó la grandeza de la familia. Su mayor logro, fue la expansión territorial del condado con la adhesión, entre otros territorios, de Bélmez y Fuenteovejuna, que posteriormente se perdieron durante la regencia de su hijo Alfonso I [1453-1484].
La segunda parte de la obra refleja la importancia del matrimonio entre Alfonso I (segundo señor de Gahete) y Elvira de Zúñiga (hija de los Duques de Béjar) para el desarrollo del señorío, así como, la regencia de ésta tras la muerte de su marido.
Y la tercera y última parte trata de la relación de Elvira Zúñiga con su hijo primogénito Gutierre II, primer Conde de Belálcazar, que estuvo marcada por la renuncia de éste al Condado al tomar los hábitos franciscanos. Pasó a la historia como Fray Luis de la Puebla.


En el transcurso de la obra el visitante puede alzar la mirada y seguir aspirando historia, ya que esta representación transcurre en uno de los monumentos más emblemáticos de la localidad, el Convento de Santa Clara, en el que está enterrada la Familia Condal a la que se refiere la obra. Fue fundado por Elvira de Zúñiga como monasterio de varones que, sin embargo ha llegado a la actualidad como convento femenino de las Hermanas Pobres de Santa Clara de la Columna.