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Centro de Desarrollo Rural “La Serena”

Situación Geográfica Imprimir PDF

La comarca de La Serena está situada al este de la provincia de Badajoz, limitando con los provincias de Córdoba y Ciudad Real. Enmarcada al norte por el río Guadiana, al este y al sur por el río Zújar y al oeste por el río Guadámez. La altura media de la comarca se encuentra alrededor de los 400 metros de altura sobre la línea del mar, aunque a pesar de esa altura la comarca se encuentra en una de las zonas más características de la penillanura extremeña. Los materiales que podemos encontrar en esta parte de la antigua Extremadura son en su mayoría granitos, pizarras y cuarcitas paleozoicas que provienen del erosionado y primitivo Macizo Hespérico que dibujaba la geografía extremeña en sus inicios.

Es una Comarca histórica muy homogénea geográficamente. Tiene una superficie de 2.784,71 km2, cuenta con 44.947 habitantes distribuidos en 19 municipios. Las principales localidades son Castuera, Cabeza del Buey, Campanario, Quintana de la Serena, Zalamea de la Serena y Monterrubio de la Serena. Encontrándose todo el conjunto comarcal dentro del área de influencia comercial de Don Benito – Villanueva.

La posición geográfica de la Comarca es totalmente periférica, muy alejada de las principales rutas y corredores de desarrollo de la región, basando su economía en el sector primario fundamentalmente.

El territorio de la Comarca de La Serena está definido en su mayor parte por extensas llanuras suavemente onduladas, dedicadas al cultivo de secano atravesadas por pequeñas sierras. Este paisaje se rompe en el borde sur por un paisaje más accidentado con múltiples y pequeñas sierras, y en el borde noreste por los grandes embalses

La Serena está bañada por el río Zújar, destacando los grandes embalses existentes en su territorio: Orellana, Zújar y La Serena.

Las carreteras principales de acceso a la Comarca son:

· Ex-103 que atraviesa la Comarca de sur a norte. Conecta la zona con Llerena y la N-432 (Granada-Córdoba – Málaga).

· Ex-104 autonómica, que conecta la Comarca en sentido este-oeste (Cabeza del Buey – Campanario – Villanueva de la Serena – Don Benito).

· Ex-114, que conecta la Comarca en sentido norte-sur, a través de la Ex-111 enlaza con Azuaga y la N-432.

La Comarca dispone de acceso por ferrocarril, gracias a la línea Madrid –Badajoz – Lisboa.

 

Patrimonio Natural Imprimir PDF

La riqueza y diversidad de sus recursos es tal que está considerado como uno de los ecosistemas faunísticos más importantes de Europa, albergando tres Zonas de Especial Protección para las Aves (Embalse de Orellana, Sierra de la Moraleja y La Serena-Sierra de Tiros) y numerosas Lugares de Interés Comunitario (LIC) dentro de la Red Natura 2000.

Un Medio Ambiente casi intacto, en muchas ocasiones gracias al uso racional del hombre por su entorno, nos sorprende con un sinfín de colores en sus paisajes, de olores en sus campos y del canto de su avifauna que convierten a La Serena en un "paraíso" para los amantes de la Naturaleza. Cuatro biotopos vertebran un territorio cargado de posibilidades que sorprende a cada instante: Sierras, Dehesas, Humedales y Zona Estepária.
La Serena es un paraíso para el turismo ornitológico y los amantes de la naturaleza en general. Te proponemos desde el estudio y observación de la fauna hasta un "safari fotográfico'', todo desde la óptica de conservación y protección del medio natural.

Sierras
Las sierras, con altitudes entre los 500 y 1.000 m, aún hoy conservan su gran diversidad natural prácticamente intacta. Arbustos como el enebro, instalado en cualquier grieta; especies como el cantueso, las jaras, los brezos, los madroños, tan representativos de este biotopo, nos hacen asombrarnos de la belleza natural que nos rodea.
Mamíferos como la musaraña, aves de todos los tamaños: avión roquero, chova piquirroja, cigüeña negra, águila real y perdicera, buitre común, alimoche,... Tras sus siluetas en vuelo, podemos ver pinturas esquemáticas de la Edad del Bronce en las innumerables cuevas que allí se encuentran al abrigo de la espesura.

Dehesas
"REAL DEHESA DE LA SERENA''. El título le fue otorgado el 17 de Septiembre de 1734. La importancia de este bosque aclarado como recurso natural, económico y social es hoy incalculable.
Las encinas crean suelo fértil, regulan el microclima y evitan la erosión. Las copas de los árboles, sus troncos y ramas, albergan a más de 50 especies de aves; sus frutos sirven de alimento a herbívoros como el ciervo o el simpático lirón careto y a las emblemáticas grullas, que cada año visitan estos parajes con toda la majestuosidad que les caracteriza.
Los valores naturales que abriga y coexisten en la dehesa, la hacen merecedora de un lugar destacado dentro de los biotopos del bosque y matorral mediterráneo.

Estepa y campos cerealísticos
Las estepas ibéricas tienen su máxima representación en La Serena, con una extensión cercana a las 100.000 H.
El maravilloso marco que ofrece este amplio e inigualable, lleno de abundantes valores naturales, multitud de regatos, parajes insólitos y ricas tonalidades. Es el biotopo más emblemático de esta zona y su importancia va más allá de nuestras fronteras.
Las posibilidades que ofrece son inmensas, pero sin duda lo más sorprendente es poder observar diez de las treinta y cinco especies nidificantes incluidas en la Lista Roja de los Vertebrados de España: cigüeña común, aguilucho cenizo, cernícalo primilla, avutarda, sisón, alcaraván, ortega, ganga, canastera y carraca.
Por si esto fuera poco, constituye una de las principales reservas de invernada de aves tan importantes como la bisbita común, avefría, chorlito dorado y grulla común.

Humedales
La desnudez del espacio en la estepa nos hace concebir una idea equivocada de la realidad. Frente a la imagen de aridez se contraponen las 23.000 hectáreas cubiertas por el agua, más de 300 kilómetros de red fluvial, una media de 3.000 hectómetros de agua embalsada y más de 1.500 kilómetros de costa interior.
Esta imagen refrescante y llena de vida es consecuencia de la existencia de tres grandes embalses: Orellana, Zújar y La Serena, el primero sobre el Río Guadiana, y los otros dos sobre el Río Zújar.
En este contexto, la fauna piscícola es rica y abundante en especies autóctonas como la carpa y la pardilla, etc.; y alóctonas como el black bass, que hacen las delicias de los amantes de la pesca.
Los amantes de la ornitología encuentran aquí, además de innumerables especies de patos y ánades, garzas real e imperial, martinete, martín pescador, garcillas y garcetas, archibebes, andarríos, somormujos, etc.; algunas joyas como el águila pescadora o el cormorán grande.
Buena muestra de esta riqueza ha sido reconocida con la inclusión del Embalse de Orellana en la Red de Áreas Húmedas de Importancia Internacional (Convenio de Ramsar).

 

Nuestros Pueblos Imprimir PDF

Benquerencia de La Serena

Está formado por las localidades anejas de Helechal, La Nava, Puerto Hurraco, Puerto Mejoral y la propia Benquerencia de la Serena, que es donde está situado el Ayuntamiento.

Lo más característico de la población es el Castillo que domina gran parte de la Comarca de La Serena. Aunque no se encuentra en buen estado de conservación, aún pueden observarse los dos recintos que lo componen: al exterior la barrera envolvente y dentro el cuerpo principal del castillo. El emplazamiento fue reconquistado por Fernando III en 1236 y entregado a la Orden Militar de Alcántara. Otros monumentos de interés son las numerosas Pinturas Rupestres que jalonan toda la línea de sierra, el aljibe, la Iglesia Parroquial del S. XVI y las numerosas muestras.

Existen pruebas de asentamiento prehistórico en las Sierras de Tiros y Oro como lo demuestran las numerosas muestras de Pinturas Rupestres encontradas. No obstante, la época de mayor florecimiento de la localidad la podemos situar en la Edad Media con la construcción del Castillo Musulmán y su posterior reconquista y florecimiento bajo la Orden Militar de Alcántara.

Cabeza del Buey

Será a partir de la tercera década del siglo XIII cuando comience a conocérsela por el nombre de “CabeÇalbuey”; y por su desarrollo posterior que comienza en la primera mitad del siglo XIV.

Sin duda el monumento más representativo de Cabeza del Buey es la Ermita de Ntra. Sra. de Belén, conformado por el denominado "convento", edificación en torno a un reducido patio cuadrado, claustrado de doble galería sobre arquerías apuntadas y pilares octógonos, y la Iglesia, en cuya silueta predominan, tras las ampliaciones de los siglos XVII y XVIII, formas barrocas que en la portada sur parecen trasunto de modelos hispanoamericanos. Destacan en su interior sus ricas pinturas murales que adornan las bóvedas y paramentos del crucero, creando en la cúpula simulados balaustres a manera de balconada a la que se asoman diversas figuras para contemplar la Ascensión del Señor.

Era en el pasado una de las 18 villas que formaban parte de Real Dehesa de La Serena, perteneciendo a la jurisdicción de la Orden de Alcántara. Una de ellas, la de Almorchón (que aún conserva el Castillo Medieval) había pasado ya en el S. XVIII a la propiedad del Duque de Medinaceli, una de las grandes figuras de la oligarquía agraria pacense. Otra, conocida como del Rincón o de Cabeza del Buey, perteneció al Infante Don Carlos, hermano de Fernando VII. Al comenzar las guerras Carlistas le fue secuestrada y a partir de 1855 se procedió a su enajenación.

Campanario

En el año de 1333 es la primera vez que aparece el nombre de “Campanario” para definir el núcleo de hábitat. Se han lanzado varias hipótesis que aclaren el origen del nombre, tal es el caso de las proposiciones de los términos “Campo ario” y “Campo erario”, aludiendo el primero a la sequedad de las tierras en que se asienta y el segundo a la riqueza metalúrgica de la zona. También hay quién insiste en el origen religioso de éste, haciendo referencia a alguna ermita con campanario ya desaparecida.

Los edificios más representativos de la localidad son de carácter religioso y numerosas muestras de Arquitectura popular y nobiliaria. Entre los primeros, destacaremos la Ermita de Piedra Escrita que guarda a la Patrona de La Serena. Es una pequeña talla de madera original del S. XIII muy venerada en la Comarca y declarada, junto a la Ermita, como Bien de Interés Cultural. Dentro del pueblo se conserva la fachada del antiguo Convento Franciscano, las Ermitas del Carmen y de los Mártires y la Iglesia Parroquial del S. XVI. También destaca el Convento de las Clarisas con su original torre barroca esquinada. Entre las muestras de arquitectura civil destacamos la casa de los Diablos de hermosa fachada blasonada y sobresaliente del tejado y las Casas Modernistas de principios de Siglo.

EL Yacimiento Arqueológico de La Mata (edificio orientalizante del S. V a. de C) y los numerosos restos romanos, delatan una ocupación del espacio desde antiguo. Perteneció a la Orden Militar de Alcántara y a la Real Dehesa de La Serena, anexionando en la segunda mitad del siglo XIX a la Aldea de la Guarda.

Capilla

Se conservan vestigios de la ocupación de este territorio desde tiempos prehistóricos como muestran los numerosos abrigos y cuevas con ricas pinturas rupestres. En tiempos de Roma, se asentó en las inmediaciones del actual núcleo la ciudad romana de Miróbriga (de la que aún se conserva su planta y números restos) ubicada en un sitio estratégico en la vía que unía Emérita Augusta (actual Mérida) y las minas de Almadén (Sisapo). Durante la Edad Media y Moderna, Capilla fue uno de los más importantes estados señoriales de Extremadura. En 1777, al fallecer sin sucesor el XII Duque de Béjar, heredó este estado la XII Duquesa de Benavente, casada con el IX Duque de Osuna, formando parte a partir de este momento de la más poderosa casa de nobleza española.

Uno de los edificios más emblemáticos de Capilla es la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol. De estilo mudéjar cuenta con tres naves separadas por dos arquerías que apoyan en pilares. Destaca su espadaña construida en ladrillo y su forma recuerda a una gran almena de grada. La mayor parte del edificio es del S. XV aunque sufre modificaciones en el XVII. El otro monumento de interés es el castillo. Parece ser de origen musulmán, aunque de este período no queda nada. Es probable que fuese reedificado en el S. XV. La forma de la planta es de rectángulo irregular. Se utilizó para su construcción sillarejo y ladrillo. Posee tres torres cilíndricas y restos de portadas de ladrillo de estilo mudéjar con puertas enmarcadas por alfiz.

Castuera

El norte del municipio está ocupado por las aguas del Embalse del Zújar que junto con el Embalse de La Serena forman uno de los embalses más grandes de Europa.

Su origen del nombre tiene muchas hipótesis pero la más acertada puede ser la del topónimo de "Casto" que significa sitio virtuoso y pudo ser fundada por el Rey Don Fernando cuando quiso conquistar Benquerencia. Cerca estaba la venta del Casto, de ahí Castoera y después Castuera.

Castuera ha estado poblada desde antiguo como lo atestiguan los restos de fortificaciones prerromanas y pinturas rupestres que jalonan toda la Sierra de Castuera y Tiros. Sabemos que durante la época romana fue un centro importante de minería como lo atestiguan numerosos restos y herramientas encontrados. Su pasado más reciente viene marcado por la presencia de la Orden de Alcántara, la creación de la Real Dehesa de La Serena por el Honrado Concejo de la Mesta y las oligarquías locales, marcando en gran medida la actual sociedad y economía de la zona.

Los edificios más representativos de la localidad son, por una parte los religiosos en los que destacamos además de las Ermitas de San Juan, Ntra. Sra. del Buensuceso, San Benito y Santa Ana, la Iglesia parroquial de Santa María Magdalena. Su portada principal es un arco de medio punto flanqueado por columnas y pilastras de fuste liso y capiteles corintios. Sobre la clave hay una cruz de Alcántara enmarcada por roleos vegetales barrocos. Por otra parte, Castuera cuenta con numerosas y valiosas muestras tanto de arquitectura popular como de casas solariegas de las que merece la pena destacar el Palacio de la Casa Ayala de finales del XIX y principios del XX.

Esparragosa de La Serena

Existen en los alrededores fortificaciones tipo torre prerromanas que nos delatan la ocupación del espacio desde tiempos antiguos. Sin embargo es la Orden Militar de Alcántara y la pertenencia a la Real Dehesa de la Serena lo que influirá más decisivamente en su devenir.

Los monumentos más destacables de la población son la Iglesia Parroquial de Sta. María Magdalena, construida en el siglo XVI con torre-fachada y las buenas muestras de arquitectura popular. En los alrededores de la población encontramos todavía restos de un antiguo molino, el chozo de piedra llamado de "la Irene" y varios silos excavados en el suelo, cubiertos con una especie de piedra de cantería abierta en un orificio.

Higuera de La Serena

Cuenta con un paraje natural de gran belleza, prácticamente virgen en lo que a fauna y flora se refiere, que ofrecen un gran atractivo y posibilidades para el turismo rural. Oferta que puede ser complementaria con actividades de tipo cinegético.

Hasta el S. XVIII, esta localidad ostentó el nombre de Higuera de Zalamea, indicando con ello su dependencia jurisdiccional de tal centro. El origen del asentamiento, no obstante, se sitúa en el S. XIII, atribuyéndose su fundación al Maestre de Alcántara Pedro Yáñez.

En cuanto a interés histórico artístico sobresale la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción obra originaria del S. XV remodelada posteriormente en el XVII. Junto a esta obra, Higuera de la Serena ha sabido conservar buenas muestras de arquitectura popular que dan un encanto especial a este pueblo.

La Coronada

Tenemos indicios de ocupación del territorio desde antiguo según atestiguan los restos arqueológicos encontrados. Aparecen restos de villas romanas que nos delatan la ocupación romana. Pertenece durante la Edad Media a la Orden militar de Alcántara y se convierte en punto principal de referencia con la Mesta, puesto que es en su término donde se asienta el “cuartel de invierno de la trashumancia”.

Los edificios más emblemáticos de la localidad son la Iglesia Parroquial y la ermita de Nuestra Señora del Zújar. Esta última responde a la tipología de ermitas rurales integrada totalmente en un paisaje en el que los cortijos encalados se dejan ver en esta penillanura. Está situada junto al Río Zújar y es un lugar de peregrinación para los habitantes de La Coronada. Destacan también numerosos ejemplos de arquitectura popular en los que la rejería constituye uno de los elementos más significativos.

 

 

La Haba

Existen tres teorías acerca del nombre de La Haba pero la más aceptada es la que cuenta que La palabra "aba", que procede de las lenguas indoeuropeas, significa roca útil o cantera. Qué mejor nombre para un canchal limpio y lavado en medio de tierras aptas para agricultura y ganadería. Esto era La Haba en su origen: roca útil para construir vivienda.

La iglesia parroquial de San Juan Bautista constituye una construcción de mampostería y sillares con planta de cruz latina, que se presenta exenta, sobreelevada sobre un espacio circundante constituido por diversos ámbitos a diferentes alturas. Entre los contenidos muebles destaca una talla del siglo XVI, representando una imagen sedente de Ntra. Sra. de Valvanera. Como manifestación del antiguo abolengo del lugar, perduran en la villa numerosas casas con hermosos blasones, correspondientes a los viejos linajes. Al suroeste de la población se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Antigua, en cuyas inmediaciones existen enterramientos y otros restos arqueológicos de época prehistórica.

Magacela

En 1993 Magacela fue declarado Conjunto Histórico, figura que viene a hacer justicia con su rico patrimonio. Mencionaremos las pinturas rupestres; el magnífico Dolmen; los restos del Castillo medieval que reconquistó Fernando III a los musulmanes; la Ermita de Ntra. Sra. de los Remedios, antiguo convento de la Orden de Alcántara; la casa del Intendente de la Orden de Alcántara; las fachadas y porterías de estilo gótico y la valiosas muestras de arquitectura popular.

Su nombre proviene, según la mayor parte de los historiadores, del árabe Umm Gazala, cuyo significado es (Gran Madre o Casa Grande o Segura). Aunque por toda la comarca corre esta leyenda:

«...La princesa mora que lo habitaba había comido opíparamente, y hubo de dejar los postres ante el estruendoso aparato de guerra de los cristianos, que ya asomaban por almenas y portillos, dándose muerta a la vez que exclamaba: “Amarga cena, amarga cena para mí”. De ahí vino Malgacena y de ahí pasóse a como la conocemos...»[

Malpartida de La Serena

La Población fue fundada a mediados del S. XIII por el Maestre de la Orden de Alcántara García de Barrantes, sobre unas alquerías precedentes.

El monumento más destacado de la población es la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, obra del siglo XVI que por sus proporciones y belleza constructiva resulta extraña en la zona. La torre es de diseño barroco clasicista, y sobre su fachada aparece una inscripción en la que consta la fecha de ejecución junto al escudo de la Orden de Alcántara. Reminiscencia de los antecedentes romanos de asentamiento resulta la magnífica lápida funeraria dedicada a Lucila Norba, que en la actualidad aparece reutilizada como dintel en la puerta de una vivienda, quizá del S. XVIII.

Monterrubio de La Serena

Por su estructura morfológica se trata de un asentamiento típicamente campesino donde la arquitectura popular representativa de la zona es el ladrillo de barro.

El monumento más significativo de la localidad es la hermosa Iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Consolación, en otro tiempo llamada de la Armentera, que constituye el foco organizador de la estructura urbana. Destaca en su exterior la portada gótica del lado de la epístola. También merece la atención la Ermita de los Cuarenta Mártires, levantada a finales del S. XVIII a las afueras del núcleo.

Monterrubio de la Serena es población de reconocida fama por su magnífico aceite de oliva, con denominación de origen: "D.O. Monterrubio".

Orellana de la Sierra

Esta localidad, conocida popularmente como Orellanita, está conectada, según algunas leyendas, con la época romana, concretamente con una legión romana llamada Aurelia, supuestamente asentada en este lugar, de donde habría surgido el topónimo Aureliana y, de él, Orellana. En su época medieval se sitúa en el privilegio de población concedido por Enrique II a Alvar García Bejarano, propietario del castillo de los Bejaranos y que cambiaría su título por el de Orellana.

No lejos de la población aparecen cuevas con pinturas prehistóricas, hoy en avanzado estado de destrucción. Sobre su territorio se erige una fortaleza-palacio y una iglesia, que constituyen el foco a cuyo alrededor se consolidó posteriormente la población. La fortaleza-palacio es el Castillo de los Bejaranos, que consiste en un cuerpo amurallado con cubos de refuerzo, al que se unen varias dependencias y patios, situado en la parte más alta del pueblo y la iglesia es la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo.

 

 

Orellana la Vieja

El origen del asentamiento se desconoce si bien existen los restos de la antigua ciudad romana de LACIMURGA situada en sus proximidades y diversas villas romanas. En 1180 fue reconquistado por Alfonso VIII y en 1196 el lugar fue tomado de nuevo por los musulmanes. Posteriormente pasa a ser aldea dependiente de Trujillo hasta convertirse después en señorío.

Los edificios más interesantes de la localidad son el Palacio-Castillo de los Altamiranos, construido en el S. XV y remodelado en el XVI, el antiguo convento de las Dominicas del S. XV y la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción.

Peñalsordo

Bajo distintas variantes de tradición se conecta su origen con un cabrero llamado Pedro Peña, más conocido como Peña el Sordo, de quién derivaría el apelativo de la población.

En el punto más alto de la población se erige la primitiva Iglesia parroquial de Santa Brígida, levantada en el S. XVII sobre una vieja ermita de la misma advocación. Destaca su espadaña-fachada de estilo mudéjar de cuerpo escalonado y fabricada en piedra y ladrillo. La ermita del Cristo, del S. XVI es la única que perdura de las ermitas existentes en ese siglo en la localidad. Existen muestras de arquitectura señorial como la casa del Duque de Osuna junto con ejemplos de arquitectura popular, y el Museo de la "Octava del Corpus" ubicado en el pósito del S. XVIII.

Quintana de La Serena

El yacimiento arqueológico de Hijovejo delata la importancia estratégica de este territorio como lugar de paso por lo que la ocupación viene desde tiempos antiguos. No obstante su historia más inmediata viene marcada por su pertenencia a la Orden Militar de Alcántara y a la Real Dehesa de La Serena.

Los monumentos más importantes de Quintana de La Serena son, por una parte, los recintos fortificados tipo Torre pre-romanos entre los que destaca el de Hijovejo y por otra parte la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de los Milagros, edificio originario del S. XV que sufre transformaciones en el XVIII. La antigua Casa de la Posada alberga en la actualidad el Museo del Granito y el Centro de Interpretación de Hijovejo.

 

 

Valle de La Serena

Fundada por el VI maestre de Alcántara Pedro Yáñez, fue hasta el S. XIX una aldea dependiente de Zalamea de La Serena. En 1809 nació en la población el escritor y político Donoso Cortés.

Los monumentos más importantes son el Dolmen de D. Damián compuesto por galería y cámara y construido en pizarra siendo uno de los pocos ejemplos de cultura megalítica en la zona, y la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción, obra originaria del S. XVI que presenta una torre-fachada próxima a los modelos mudéjares.

Zalamea de La Serena

Ya en el S. VI a de C. este territorio estaba ocupado como lo atestigua el yacimiento de Cancho Roano. En época romana se constituyó como una ciudad importante llamada Iulipa. En 1232 el maestre de Alcántara Arias Pérez reconquistó Zalamea. A finales del S. XV era ya cabeza de Encomienda y en 1527 Carlos I la hizo titular de uno de los Prioratos de la Orden de Alcántara. Bajo los auspicios de D. Juan de Zúñiga Zalamea gozó de un florecimiento cultural redactándose aquí la primera Gramática en lengua castellana, obra de Antonio de Nebrija. Posteriormente Calderón de la Barca inmortalizó el lugar con su obra de teatro "El Alcalde de Zalamea".

Cuenta con un rico y variado patrimonio arqueológico del que destacamos el Palacio-Santuario de Cancho Roano s. VI al IV a de C.; Dystilo Sepulcral Romano con 23 m, Declarado Monumento Nacional por Decreto del 13 de junio de 1931, de altura y único en la Península Ibérica; Castillo, obra del S. XV sobre el que se añadió el Palacio del Último Maestre de Alcántara D. Juan de Zúñiga; Iglesia parroquial de Ntra. Sra. de los Milagros, obra originaria del S. XIII con intervenciones posteriores en el XV y XVII; Capilla Real del Santísimo Cristo de la Quinta Angustia, obra de Francisco de Mora a principios del S. XVII.

Zarza Capilla

Se han encontrado restos de asentamientos prerromanos, romanos y árabes. Sobre el origen concreto de la población tenemos pocos datos pero parece que se funda en 1280 tomando el nombre de Zarza por el arbusto que existía en el centro de la población junto a una fuente y Capilla cuando se integró en el Estado de Capilla. A partir de la Reconquista la historia de la localidad está vinculada a la vecina Capilla a cuya jurisdicción perteneció hasta el S. XIX. La Guerra Civil española ocasionó grandes daños en la villa construyéndose a final de la Guerra la Zarza Capilla Nueva aunque la población se repartió entre los dos núcleos.

Los edificios más representativos están en Zarza Capilla Vieja y son la Iglesia de San Bartolomé originaria del S. XVI. Sobre su lado del evangelio se adosó en 1871 la Ermita de Ntra. Sra. de la Aurora. Aún conserva algunas estaciones del Vía Crucis realizado en mampostería con cruces de hierro que ya existía en 1537. Por otra parte existen diversos abrigos y cuevas en la sierra que contienen gran cantidad de pinturas rupestres.

Participa de los biotopos más representativos de esta zona: las sierras, la estepa, y las zonas húmedas.